Calendario del embarazo

Causas y síntomas de la depresión posparto

Causas

Todavía no se sabe porque aparece. Pueden ser debido a muchos factores, entre ellos los hormonales, bioquímicos, genéticos, psicológicos y ambientales. Después del parto se sufre un descenso repentino hormonas, pero no se han encontrado diferencias entre las hormonas de las madres que desarrollan una depresión posparto y las de las que no. Puede ser que algunas mujeres sean más sensibles que otras a tales cambios. También puede ser debida a las responsabilidades que conlleva el cuidado del bebé, ya que al principio para algunas madres las cosas no son fáciles, generando sentimientos de frustración.

Es decir, no existe una causa única sino que es la suma de varios factores, entre ellos:

- historia previa de depresión (sobretodo si es depresión posparto),

- falta de apoyo por parte de la pareja,

- bebé prematuro o con cualquier tipo de enfermedad,

- el que la nueva madre hubiera perdido a su madre cuando era niña,

- una acumulación de acontecimientos vitales adversos, como el fallecimiento de alguien cercano, la pérdida del empleo de la paciente o de su pareja, problemas económicos, problemas de vivienda…

Sin embargo, se debe saber que una mujer puede sufrir una depresión posparto sin que se aprecie ninguna razón obvia.

Síntomas de la DDP

La tristeza es el más común de los síntomas de la DDP. Las pacientes se sienten bajas de ánimo, e infelices casi todo el tiempo aunque estos síntomas pueden empeorar en algún momento particular del día, como por las mañanas o por las tardes. Pueden tener días malos y días buenos, siendo estos últimos muy frustrantes ya que el día bueno previo hizo que se albergaran esperanzas de mejorar. A veces, sienten la sensación de que no merece la pena vivir, ya que deberían sentirse muy alegres por su bebé.

La irritabilidad suele ir con la sensación de tristeza. La madre puede estar irritable con sus otros hijos e incluso con el recién nacido, aunque la mayoría de las veces lo está con su marido, ya que piensa que no le comprende lo que le está pasando.

Todas las nuevas madres se sienten abrumadas y fatigadas con el nacimiento de un nuevo hijo, pero si se sufre depresión posparto se siente tan cansada que llega a pensar que padece alguna enfermedad física.

Pueden sentirse desbordadas, teniendo la sensación de que no tienen tiempo para nada, de hacer todo mal y de no poder evitarlo. A estas pacientes les resulta muy difícil establecer nuevas rutinas para poder hacer una nueva vida junto al bebé.

Las madres deprimidas no suelen tener tiempo ni ganas de comer lo que contribuye a que se sientan malhumoradas y agotadas. Otras mujeres deprimidas comen en exceso para aliviar su malestar psicológico y luego se sienten culpables y molestas con su gordura.

Puede costarle ir a la cama a dormir y cuando lo haga puede sufrir insomnio o despertarse, aunque sea su pareja quien se ocupe de alimentar al bebé durante la noche.

La mujer siente que lo que antes le gustaba ahora ya no le apetece, y lo que antes parecía interesante ahora se convierte en aburrido. Esto se puede aplicar a las relaciones sexuales. Algunas mujeres pierden durante el embarazo el interés por el sexo, pero se suele recuperar al mes y medio de dar a luz. Las mujeres con depresión posparto suelen rechazar cualquier contacto sexual lo que puede generar tensión en la pareja.

También suelen sufrir de ansiedad aguda, debido a que sienten tanto amor por su bebe que tienen miedo a quedarse sola con él por si no puede cuidarlo bien, si grita, no quiera comer, se ahogue, se haga daño... Es normal que la paciente necesite ser constantemente tranquilizada por su pareja, su familia, su médico o cualquier otra persona.

Algunas madres deprimidas perciben a su bebé como un objeto, sintiéndose extrañas con su hijo, al cual perciben como un pequeño ser cuyos pensamientos (de tener alguno) son insondables y cuyas necesidades y emociones deben ser de algún modo realizadas. La madre deprimida debe "enamorarse" de su bebé, siendo esto muy duro para ella. No obstante, el amor surge al final, cuando el niño es mayor y más interesante.

La ansiedad también puede hacer que la madre se vuelva paranoica con su propia salud, sintiendo pánico si su pulso se acelera o siente alguna palpitación, llegando a pensar que está al borde de un accidente cerebro vascular. A veces está tan cansada que piensa que jamás tendrá energías. Estas sensaciones puede que le hagan pensar que se esta volviendo loca, cuando no lo está.

Las madres que padecen DDP no suelen hacer daño a sus hijos, sino al revés, tienen miedo de que cuidarlo mal.