La lactancia artificial se basa en fórmulas adaptadas para los lactantes, durante los 5 o 6 meses primeros del bebe, posteriormente hasta los 12 meses de formula de continuación.
La leche de vaca no es conveniente hasta primer año de vida si no esta adaptada.
La mayoría de leches artificiales son de fabricación industrial y están basadas en leche de vaca o de soja en el caso de tener alergia a las proteínas vacunas (antes de los 6 meses de edad no deben utilizarse formulas que contengan base de soja, por posibles reacciones alérgicas)
No deben prepararse los biberones demasiado concentrados, ya que existe el riesgo de que los riñones inmaduros de los bebes no puedan metabolizar bien la leche.
Se puede añadir un poco más de agua en caso de estreñimiento o en climas muy calurosos.
Las fórmulas que más se parecen a la leche materna son las que contienen lactosa, todas las leches contienen suplementos de vitaminas A y D, también hierro y una relación fósforo/calcio modificada para que favorezca su absorción.
Para sustituir parcial o totalmente la leche materna se utiliza la leche de fórmula.
Entre las diferentes leches comerciales no hay diferencias significativas, todas ellas deben seguir siempre las normativas de la OMS, la ESPGAN, la Unión Europea, La Academia Americana de Pediatría o cualquier otro organismo de control sanitario.
La leche de fórmula se puede presentar en líquido ya preparado o en polvo.