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Tratamiento y prevención de la depresión posparto

Tratamiento de la depresión posparto

Muchas madres deprimidas no saben que tienen una enfermedad y se sienten avergonzadas al admitir cómo les ha afectado su reciente maternidad. Algunas pueden llegar a pensar que les pueden quitar a su bebé si dicen como se sienten. Cosa que no ocurrirá.

Algunos médicos, enfermeras y trabajadores sociales están preparados para reconocer la depresión posparto, esforzándose por detectarla, pero otros profesionales la pasan por alto o la ignoran considerándola como un simple "maternity blues". En general existe una mayor concienciación para el reconocimiento y tratamiento de la y la depresión posparto no debe ser una excepción.

Una vez que se cree que la madre padece este trastorno se debe animar a la paciente a que exprese sus verdaderos sentimientos tras el parto de su hijo. Si estos son de tristeza, desgracia, irritabilidad, miedo, se deben aceptar con una actitud comprensiva, no con alarma y reproches.

Cuando un médico le comunica a la mujer que todo lo que le está pasando se debe a que esta enferma, la mujer siente alivio, ya que sabe a que tienen que enfrentarse. Se le debe tranquilizar e intentar convencerla de que no es una mala madre, y de que otras muchas personas padecen la misma enfermedad, y la han superado.

Debe saber que existen muchas personas que padecen la misma enfermedad, y la han superado, ya que es muy frecuente, y que si se pone tratamiento sin duda mejorará. Este lleva su tiempo para tener efecto y que será necesario tener varias citas para que reciba el apoyo necesario hasta que se recupere.

Para que la mujer la supere es importante involucrar a su pareja para que él pueda comprender qué es lo que ha estado pasando (él también ha estado sufriendo las consecuencias de la DDP). Seguramente será un pilar importante para apoyar de su pareja, aunque también puede necesitar algo de apoyo para sí mismo, sobretodo si es el primer hijo que tiene la pareja y si se ha sentido desplazado por el bebé.

Esto es muy importante, ya si el marido está resentido y no comprende hasta que punto su esposa necesita de su apoyo solo surgirán más problemas. Seguramente el marido de la paciente también se sentirá aliviado al saber que lo que padece su mujer es una enfermedad y por recibir consejos sobre cómo actuar. La ayuda práctica con el recién nacido, una actitud comprensiva y afectiva y el ser positivo serán siempre bien recibidos aunque la depresión ya no esté.

Soluciones

Como ya se ha comentado, el hablar tranquilamente con un interlocutor simpático y comprensivo, que puede ser un amigo, un familiar, o un profesional puede significar una gran ayuda para la paciente.

Los tratamientos psicológicos más especializados como la psicoterapia (comprender la depresión por algo sucedido en el pasado) y la terapia cognitiva (hacerle sentir más positivo sobre sí mismo) constituyen una gran ayuda y pueden ser solicitadas por su médico de cabecera.

No siempre se prescribe tratamiento para los pacientes con trastornos emocionales, pero a veces, la naturaleza de la depresión hace necesario un tratamiento con fármacos antidepresivos, los cuales:

- no son tranquilizantes ni estimulantes,

- no son adictivos, no crean dependencia,

- necesitan dos semanas o más para empezar a hacer efecto,

- no todos hacen necesario el suspender la lactancia materna,

- necesitan ser mantenidos durante al menos 6 meses tras la depresión para reducir el riesgo de recaída.

Algunas mujeres prefieren el tratamiento con hormonas que con antidepresivos, porque consideran estas más naturales. Pero se debe saber, que las evidencias disponibles sobre su eficacia son cuestionables y no están exentas de efectos secundarios.

La progesterona parece funcionar mejor en supositorios, y los estrógenos se aplican actualmente en forma de parches en la piel. Muchas mujeres piensan que el tratamiento hormonal les ha beneficiado, pero todavía se debe demostrar que este sea algo más que un placebo, es decir que la curación se produce por la esperanza puesta en el tratamiento que por el propio tratamiento en sí.

Si la enfermedad no se trata, puede que la madre mejore por si solo al cabo de semanas, meses o incluso uno o dos años. Sin embargo, seguramente sufrirá mucho en el proceso, sintiendo que la maternidad es una mala experiencia y teniendo problemas con la pareja. Lo mejor es detectar lo antes posible este trastorno para tratarlo cuanto antes.

Prevención de la DDP

- Existen tres formas de prevención: detectarla precozmente, tratarlo rápidamente y evitar sus consecuencias.

- No se debe intentar ser una supermujer. Tener un hijo puede exigir dedicación exclusiva, de forma que durante su embarazo intente reducir sus compromisos (si trabaja, aliméntese bien y con regularidad y ponga los pies en alto a menudo).

- Es necesario disponer de alguna persona de confianza a quien acudir en caso de necesidad. Comparta con ella sus miedos e inquietudes tranquilizándose mutuamente sin es su pareja.

- Vaya a las clases preparto y lleve a su pareja consigo.

- No se mude de casa mientras esté embarazada o hasta que su hijo no tenga seis meses.

- Haga amistad con otras parejas que estén esperando un hijo o que lo hayan tenido recientemente. Entre otras cosas, pueden hacerse de canguro mutuamente.

Si ha sufrido antes una depresión, esto no significa que usted vaya a tenerla de nuevo con el parto. Sin embargo, tras el parto es recomendable que se lo comente a su médico de cabecera para que éste vigile la posible aparición de cualquier signo de recurrencia de la depresión postparto y así comenzar antes con el tratamiento.

Cuando el bebé ya haya nacido:

- Debe estar tranquila, tratando de no pensar demasiado en los problemas o en el futuro del bebé. Sólo disfruta de tu hijo recién nacido y de tu tiempo libre, tratando de limitar el vuelo de ideas y ocupándote también de ti.

- Descanse tan a menudo como pueda. Aprenda a echar pequeñas siestas. Su pareja podrá encargarse de alimentar al bebé por la noche, utilizando incluso su propia leche extraída con anterioridad.

- Cuide su alimentación. Las ensaladas, los vegetales frescos, la fruta, los zumos, la leche y los cereales son alimentos muy adecuados para este momento y que no necesitan mucha preparación.

- Busque tiempo para disfrutar con su pareja. Intente conseguir una niñera y salgan juntos a cenar, al cine, a ver unos amigos o tomar una copa.

- Aunque todavía no le apetezca tener relaciones sexuales completas, debe intimar con su pareja. Un beso, un abrazo, un mimo pueden ser muy reconfortables hasta que regrese su deseo sexual.

- No sea muy crítica consigo misma ni con su pareja. La vida puede hacerse dura en estos momentos y el cansancio y la irritabilidad de ambos puede provocar discusiones frecuentes que no harán más que debilitar su relación en unos momentos en que esta debería ser más fuerte.

- No tema pedir ayuda cuando la necesite. Aunque su médico es quien debe realizar el diagnóstico de su depresión posparto, debe conocer sus síntomas para estar prevenida.

Finalmente, aunque sufra una depresión posparto cuando se le diagnostiquen, no se desespere, el apoyo, el consejo y la medicación marcarán la diferencia y acelerarán su recuperación. Nunca es tarde.